El terremoto del pasado 10 de agosto también dejó afectaciones en las zonas rurales de Caldas, generando preocupación entre los productores cafeteros por el impacto que los daños en viviendas, vías y fincas podrían tener sobre la próxima cosecha.
En diferentes municipios cafeteros, las comunidades rurales continúan evaluando las consecuencias del sismo, mientras avanzan las labores de recuperación de infraestructura y de las vías de acceso a las fincas, fundamentales para garantizar la salida del café durante la temporada de recolección.
A las dificultades ocasionadas por el terremoto se suman los retos asociados a las condiciones climáticas, que podrían afectar el comportamiento de los cultivos y la maduración del grano. Para los caficultores, contar con vías habilitadas, viviendas en condiciones adecuadas y suficiente mano de obra será determinante para poder sacar adelante la próxima cosecha.
La preocupación también se extiende a las familias que dependen directamente de la caficultura, pues cualquier retraso en la recolección o dificultad para transportar el grano puede representar pérdidas económicas importantes para los productores.
Mientras continúa la atención de la emergencia, autoridades y organizaciones del sector cafetero trabajan en la identificación de las afectaciones y en la priorización de las necesidades de las comunidades rurales, con el propósito de evitar que los daños ocasionados por el terremoto terminen comprometiendo una de las principales actividades económicas de Caldas.
La recuperación del campo será, por tanto, una pieza fundamental para que el departamento pueda mantener su producción cafetera y garantizar el sustento de miles de familias que dependen de este cultivo.
