Los dueños de bares y sitios de rumba se encuentran en una difícil
encrucijada, pues mientras soportan grandes pérdidas todavía no se
vislumbra a corto plazo una fecha de reapertura para sus negocios.

Por ser una actividad de ‘vida social’, el Gobierno Nacional ha hecho
énfasis en que las condiciones sanitarias no son viables todavía para la
reapertura de este sector.

Mientras tanto, los arriendos costosos y la insolvencia económica tienen
en jaque a miles de comerciantes, situación que incluso generó que
muchos propietarios cerraran definitivamente sus establecimientos o
piensen en hacerlo.
Según Asobares, ya son cerca de tres meses sin abrir sus negocios y unos
11.000 locales podrían cerrar, pues no se vislumbra una apertura para el
sector, por lo que lugares icónicos o reconocidos como ‘zonas rosas’ en
las ciudades están en riesgo de desaparecer.

Uno de los casos visibles es en Medellín, donde el ‘boom’ del turismo
también había jalonado la economía del sector.

El ejemplo más dramático se vive en el parque Lleras, en El Poblado.
“En este momento toda esa infraestructura se está destruyendo. Sitios
tradicionales como Mango’s y Dulce Jesús Mío de la Autopista, Basílica,
Al Rojo y La Octavia cerraron”, revela Luis Orjuela, presidente de la
Corporación Zona Rosa de Medellín.

Orjuela dice que solo en la capital antioqueña se han cerrado alrededor
de 220 locales, pero cree que la cifra es más alta. Y afirma que en el
Área Metropolitana se pueden haber cerrado entre 800 y 850
establecimientos.